

El árbol correcto, calculado — no intuido.
ARABOR nació de una premisa operativa: la colocación arbórea es un problema de diseño con solución matemática. Cada intervención parte de datos de microclima, especie y densidad de dosel — nunca de preferencia estética.
La mayoría del arbolado urbano se planifica como decoración. ARABOR opera desde el extremo opuesto: el árbol es infraestructura cuantificable, con impacto medible en temperatura superficial, calidad del aire y exposición UV.
Medición antes que propuesta.
Nuestra misión es convertir cada decisión de colocación en una variable optimizable — trazable, replicable y respaldada por estándares de salud pública internacionales.


Análisis de microclima, especie y densidad.
Cada proyecto abre con un levantamiento de variables ambientales: temperatura superficial, dirección de viento dominante, índice UV y cobertura de dosel existente. Esos datos alimentan el modelo de optimización.
La selección de especie y el espaciado resultante son salidas del cálculo — no puntos de partida. El diseño final es auditable: cada árbol tiene coordenada, justificación paramétrica y proyección de impacto a 10 años.
La fórmula es legible. La colocación arbórea, nunca.
Los umbrales OMS — temperatura operativa, partículas PM2.5, dosis UV diaria — operan como restricciones de optimización en cada diseño ARABOR. El resultado cumple estándares de habitabilidad antes de llegar al cliente.
